Primero, mezcla la mantequilla con el ajo picado. Ese será el corazón del sabor.
Corta el pan por la mitad y úntalo generosamente con esta mezcla. No tengas miedo de poner suficiente… ahí está el secreto.
Agrega el queso por encima, cubriendo bien toda la superficie.
Lleva al horno a 180°C durante unos 10–15 minutos, hasta que el queso esté burbujeante y ligeramente dorado.
Al sacarlo, añade un poco de perejil… solo para darle ese toque final que lo hace ver increíble.
😍 El momento clave
Cuando lo sacas del horno y lo cortas…
el queso se estira… el aroma te envuelve…
y sabes que hiciste algo perfecto.
✨ Consejo final
Este pan no dura mucho en la mesa…
porque todos van a querer otro pedazo.