Ha dejado de intentarlo… (11/15)
El amor se cuida a diario: lo sabes mejor que nadie, hay que avivar la llama para que siga ardiendo. Si uno de los dos ha dejado de intentarlo, significa que los sentimientos que experimenta ya no son tan intensos como antes y que ya no le dan las ganas necesarias de esforzarse en la relación. Menos tiempo para ti, menos esfuerzos, menos energía invertida… son señales claras de su falta de voluntad para mantener el amor intacto.
Menos abrazos… tanto tiernos como sexuales (12/15)
Los gestos de ternura y/o los actos sexuales, nacidos de su iniciativa, son tan raros como un eclipse. Cogerte de la mano en la calle, acurrucarse contigo mientras dormís, besarte casi sin razón: todos esos comportamientos han desaparecido, cuando antes eran frecuentes.
Un afecto menos espontáneo (13/15)
Si la conexión física es forzada, si ya no nace de un deseo irresistible y ya no es espontánea y natural como de costumbre, es muy probable que tu pareja ya no esté tan enamorada de ti como antes.
Tu relación se caracteriza por un déficit de emociones e interacciones positivas (14/15)
El argumento que vamos a presentar es algo matemático. El célebre psicólogo de las relaciones, John Gottman, propuso una prueba bastante sencilla para saber si uno de los dos miembros de la pareja empieza a desinvertirse de la relación.
Una proporción de cinco interacciones positivas por una interacción negativa (15/15)
Según él, una relación duradera se caracteriza por una proporción de cinco interacciones positivas por cada interacción negativa. Si este ratio no se respeta, hay que empezar a prestar atención a la salud de la relación.