¡Come un diente de ajo antes de dormir y tu cuerpo te lo agradecerá al despertar!

Esa sensación de despertar más cansado de lo que  te acostaste, con la mente nublada y el cuerpo pesado, es más común de lo que crees. En la búsqueda de soluciones, a menudo pasamos por alto lo simple, aquello que nuestras abuelas conocían bien: el poder medicinal de un ingrediente cotidiano. El  ajo, ese humilde habitante de toda cocina, esconde un potencial transformador cuando se consume de manera consciente, especialmente antes de dormir.

La ciencia respalda lo que la tradición ya sabía. Al machacar o picar un diente de ajo, desencadenamos una reacción química crucial: liberamos la alicina, un compuesto sulfurado con potentes propiedades antibacterianas, antiinflamatorias y antioxidantes. Consumirlo por la noche permite que estos compuestos trabajen en sintonía con los ritmos naturales de reparación del cuerpo. Mientras dormimos, el ajo puede ayudar a reducir la inflamación sistémica, apoyar la desintoxicación hepática que alcanza su pico entre las 2 y 4 de la mañana, y promover un sueño más profundo al contribuir a regular el cortisol, la hormona del estrés.

Para incorporar este hábito de forma efectiva y agradable, aquí tienes tres recetas sencillas y sus indicaciones de uso:

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