Pocos momentos del año generan tanta emoción colectiva como las campanadas de Nochevieja. Durante unos segundos, millones de personas en España hacen exactamente lo mismo: comer doce uvas, una por cada campanada, para dar la bienvenida al nuevo año.
Este ritual no solo marca el paso del tiempo, sino que crea una conexión emocional única entre personas de todas las edades y lugares.
La Puerta del Sol y la cuenta atrás
Desde hace décadas, la Puerta del Sol de Madrid se ha convertido en el epicentro simbólico de la Nochevieja española. Las retransmisiones televisivas han llevado este momento a todos los hogares, convirtiendo las campanadas en un evento nacional.
El sonido del reloj, los nervios por seguir el ritmo, las risas cuando alguien se equivoca… todo forma parte de una experiencia compartida que va mucho más allá de la superstición.