Muchas personas se despiertan y encuentran el vidrio de las ventanas cubierto de pequeñas gotas de agua por dentro.
Lo primero que piensan es:
“la ventana está rota”,
“entra humedad”,
o incluso “hay una filtración”.
Pero en la mayoría de los casos… no es una fuga.
Es condensación.
Dentro de tu casa el aire contiene vapor de agua. Cada vez que cocinas, te duchas, hierves agua o incluso respiras mientras duermes, liberas humedad al ambiente. Durante la noche, la temperatura exterior baja y el vidrio de la ventana se enfría.
Cuando el aire cálido y húmedo del interior toca esa superficie fría, el vapor se transforma nuevamente en agua líquida.
Por eso las gotas aparecen siempre por la mañana.
No viene de afuera.
Se forma dentro de tu propia vivienda.
Muchas personas solo lo secan con un trapo, pero ignoran un detalle importante:
La condensación constante puede terminar creando moho en paredes cercanas, marcos de madera y cortinas. No ocurre de inmediato, sino poco a poco, durante semanas o meses.
Esto no significa que tu casa esté mal construida.
Significa que el aire interior tiene exceso de humedad.
Señales claras:
• ventanas empañadas al despertar
• olor leve a humedad
• esquinas oscuras cerca de la ventana
• pintura que se despega lentamente
La solución es sencilla y no requiere obras.