Reparto de responsabilidades: clave para el equilibrio
Cuando las tareas recaen en una sola persona, el desgaste emocional aparece rápidamente. Cuidar a un bebé es un trabajo en equipo. Compartir responsabilidades no solo alivia la carga física, sino que también refuerza el respeto y la complicidad.
No se trata de “ayudar”, sino de asumir el rol de padres de manera conjunta.
Mantener viva la pareja
Aunque el tiempo sea limitado, pequeños gestos marcan la diferencia: una conversación tranquila, un mensaje cariñoso, un abrazo sincero. La pareja no desaparece con la llegada de un hijo; simplemente necesita ser cuidada de una forma diferente.