Cómo comer mejor cada día sin contar calorías ni eliminar alimentos

Cocinar en casa marca una gran diferencia. Permite controlar cantidades y evitar excesos invisibles de sal, azúcar o grasas que suelen aparecer en comida preparada.

El ritmo también importa. Comer despacio ayuda a reconocer la saciedad y evita comer más de lo necesario. Apagar pantallas durante la comida favorece la atención y el disfrute.

Las bebidas cuentan. El agua debería ser la opción principal diaria. Los refrescos y jugos azucarados pueden reservarse para ocasiones puntuales.

Whole food - Wikipedia

Los antojos no son enemigos. Un dulce ocasional no rompe el equilibrio. La clave es que no sea lo habitual. Cuando la base diaria es buena, los extras no generan problema.

Organizar las comidas evita decisiones impulsivas. Tener ingredientes preparados o ideas claras reduce la tentación de recurrir a opciones rápidas poco equilibradas.

Comer mejor no significa comer menos. Significa elegir mejor la mayor parte del tiempo. Esa constancia sencilla, sin prohibiciones rígidas, es la que realmente produce cambios duraderos.

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