Reducir tu huella de carbono no requiere cambios drásticos, sino pequeños ajustes diarios que pueden tener un gran impacto a largo plazo. Desde usar menos el automóvil hasta consumir menos carne y apoyar empresas sostenibles, cada acción cuenta. Si todos adoptamos estos hábitos, podemos contribuir significativamente a la lucha contra el cambio climático y a la creación de un futuro más sostenible para las próximas generaciones.