La cafeína y el alcohol son conocidos por interrumpir el sueño. La cafeína, presente en el café, té, refrescos y chocolate, puede permanecer en tu cuerpo durante varias horas, por lo que es recomendable evitarla al menos seis horas antes de acostarte. El alcohol, aunque puede inducir el sueño, reduce la calidad del descanso y puede hacer que te despiertes a mitad de la noche.
4. Establece una rutina de relajación antes de acostarte
Realizar actividades relajantes antes de dormir puede ayudarte a preparar tu mente y cuerpo para el sueño. Prueba técnicas de relajación como la meditación, la respiración profunda o el yoga suave. También puedes leer un libro o escuchar música tranquila. Evita la televisión, los dispositivos electrónicos y las conversaciones estresantes justo antes de dormir, ya que pueden activar tu mente y dificultar la conciliación del sueño.
5. Evita las siestas largas durante el día
Si bien una siesta corta (entre 10 y 30 minutos) puede ser revitalizante, dormir durante mucho tiempo durante el día puede dificultar el sueño nocturno. Si sientes la necesidad de dormir durante el día, intenta hacerlo en las primeras horas de la tarde y no después de las 3 p.m.
6. Haz ejercicio regularmente
El ejercicio físico es una excelente manera de mejorar la calidad del sueño. Practicar actividades como caminar, nadar o hacer yoga durante el día puede ayudarte a dormir mejor por la noche. Sin embargo, evita hacer ejercicio intenso cerca de la hora de dormir, ya que esto puede aumentar tu energía y dificultar la conciliación del sueño.
7. Evita mirar el reloj durante la noche
Si te despiertas en medio de la noche, evitar mirar el reloj es clave. Observar la hora solo aumentará tu ansiedad y hará más difícil volver a dormir. Si no puedes conciliar el sueño, levántate de la cama y haz una actividad relajante en otro lugar de la casa hasta que sientas sueño nuevamente.
8. Considera la aromaterapia