No necesitas un gran jardín para cultivar tus propias hierbas. Un balcón, una ventana soleada o una pequeña terraza son suficientes.
Elige macetas con buen drenaje. Las hierbas no toleran el exceso de agua. Usa tierra ligera y rica en nutrientes.
Las más fáciles para empezar son albahaca, menta, perejil y romero. Necesitan varias horas de luz y riego moderado.
Planta cada hierba en su propia maceta para que crezcan mejor. Riégalas cuando la superficie de la tierra esté seca al tacto.
Cortar regularmente las hojas favorece que vuelvan a brotar más fuertes.
Tener hierbas frescas en casa mejora cualquier plato y aporta un toque natural al espacio.