Criar hijos es una carrera de fondo. No existen resultados inmediatos ni fórmulas mágicas. Habrá errores, dudas y cansancio. Pero una crianza basada en el respeto, la firmeza y el afecto deja huellas profundas y duraderas. Educar no es moldear, sino ayudar a cada hijo a convertirse en la mejor versión de sí mismo.