Un encuentro que lo cambió todo
La presencia del perro esa noche cambió por completo la dirección de la vida de Mateo. Algo en la manera en que lo miró —como si supiera exactamente quién tenía delante— conmovió su corazón.
—Parece que necesitas ayuda —susurró mientras se agachaba con cuidado para no asustarlo.
El perro ladeó la cabeza y volvió a ladrar, esta vez con menos fuerza pero con una insistencia clara. Era como si el animal quisiera decirle algo más que “ayúdame”. Había urgencia, una necesidad de atención que no podía ignorarse.
Mateo regresó adentro por una correa que había comprado unos días antes, sin ningún uso todavía. Nunca imaginó que ese objeto serviría tan pronto.
Poco a poco, el perro se acercó y permitió que Mateo le colocara la correa. Sus pasos eran torpes, como si el cansancio y el miedo hubieran vivido allí demasiado tiempo. Sin embargo, la mirada siguió firme, como si supiera que algo importante estaba por suceder.

La decisión que salvó una vida
Esa noche, en vez de dejar al perro en el jardín, Mateo decidió llevarlo adentro. Lo alimentó, le dio agua y lo cubrió con una manta. Lo llamó Luna, por ese brillo peculiar en sus ojos que parecía iluminar la penumbra del porche.
Al día siguiente, mientras Luna dormía en su cama improvisada, Mateo notó algo en su cojera y en la forma en que apoyaba una de sus patas. No parecía una herida reciente: había cicatrices, marcas de tiempo y abandono. Convencido de que el animal necesitaba atención, lo llevó al veterinario más cercano.
El diagnóstico fue claro: Luna había estado vagando sola durante semanas. Tenía una vieja fractura mal curada que le causaba dolor y dificultaba su movimiento. Sin embargo, con el tratamiento adecuado —reposo, antibióticos y cuidados diarios— podría recuperarse por completo.
Ese día se encendió una luz nueva en la vida de Mateo. Cuidar de Luna le dio propósito, una responsabilidad amable que no sabía que necesitaba. Lo que comenzó como un encuentro casual se convirtió en una rutina compartida: cada mañana Mateo la alimentaba, limpiaba su cama y la sacaba a dar pequeños paseos.
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