Cuatro estilos de casa, cuatro formas de vivir: ¿cuál elegirías tú?

La casa B representa la modernidad elegante. Aunque también es de una sola planta, su diseño juega con volúmenes, líneas rectas y materiales contemporáneos como piedra y concreto. La entrada elevada con escalones amplios le da presencia y carácter, casi como si cada llegada a casa fuera una pequeña ceremonia.

La iluminación exterior integrada aporta seguridad y sofisticación durante la noche. Este estilo suele incluir interiores abiertos, con grandes ventanales que dejan entrar mucha luz natural. Es una casa pensada para quienes valoran la estética moderna, el orden visual y una imagen cuidada tanto por dentro como por fuera.

La casa C cambia completamente de escala. Es la opción más grande, con dos plantas y balcón superior. Su fachada simétrica y sus columnas le dan un aire clásico renovado. Aquí el objetivo principal es el espacio: más habitaciones, más zonas comunes y más posibilidades para una vida familiar intensa.

El porche cubierto permite crear un área de descanso exterior protegida del sol o la lluvia, perfecta para reuniones o cenas informales. El balcón superior ofrece un rincón privado para leer o relajarse. Este tipo de vivienda es ideal para familias numerosas, para quienes trabajan desde casa o para quienes desean tener espacios separados para distintas actividades.

Además, su tamaño permite pensar a largo plazo: habitaciones de invitados, estudio, sala de juegos o incluso un pequeño gimnasio. Es una casa que crece con la familia y transmite sensación de estabilidad y permanencia.

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