El arte de cocinar lento: cómo preparar un guiso tradicional lleno de sabor

Las especias marcan el carácter del guiso. Laurel, pimienta negra, pimentón y un toque de comino pueden convertir una preparación básica en algo memorable. Añadir tomate triturado o en cubos aporta acidez y color, mientras que un buen caldo une todos los elementos.

La clave está en la cocción lenta. Una vez añadidos los líquidos, el fuego debe bajarse al mínimo. El guiso debe apenas burbujear durante al menos una hora. En ese tiempo, la carne se vuelve tierna, las verduras se integran y el caldo se espesa de forma natural.

Las verduras de acompañamiento, como papas o zanahorias, pueden añadirse a mitad de cocción para que no se deshagan. Si se desea un guiso más espeso, basta con machacar algunos trozos de papa dentro de la olla y remover.

Un detalle que muchos olvidan: el reposo. Apagar el fuego y dejar el guiso tapado 10–15 minutos antes de servir permite que los sabores se asienten. De hecho, al día siguiente suele estar aún mejor.

Meat stew with potatoes and vegetables

Este tipo de plato no necesita adornos complicados. Un poco de perejil fresco picado por encima y un buen pan para acompañar son suficientes. Es comida honesta, completa y profundamente satisfactoria.

Cocinar un guiso tradicional es también un acto de paciencia y cuidado. No solo alimenta el cuerpo, sino que crea momentos: una cocina caliente, una mesa compartida y la sensación de estar en casa.

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