No hace falta ir rápido. Lo importante es moverse cada día. Puedes hacerlo solo, escuchando música o hablando con alguien.
Una caminata después de comer o antes de cenar ayuda incluso a dormir mejor por la noche.
Es un hábito pequeño, pero con un gran impacto en tu cuerpo y en tu mente. Un paso hoy, otro mañana, y poco a poco notarás el cambio.
