La cebolla es conocida por sus propiedades antibacterianas, antiinflamatorias y purificadoras. Al ser cortada, libera compuestos como la alicina y los sulfóxidos que ayudan a limpiar el aire de bacterias y virus. Por otro lado, el clavo de olor es una especia con potentes propiedades antisépticas, antifúngicas y repelentes. Su aroma intenso ahuyenta insectos como mosquitos y moscas, mientras que su aceite esencial contiene eugenol, un compuesto que combate gérmenes y calma molestias respiratorias.