Al principio no entendí lo que eran, pero cuando los miré más de cerca, sentí escalofríos en la espalda; tenía mucho miedo.
Inmediatamente pensé que eran huevos de insecto. Tan pequeños y tan bien ordenados, como si alguien los hubiera colocado allí a propósito.
Sin perder tiempo, pedí consejo a mis amigos e investigué un poco en internet para averiguar qué era. Enseguida descubrí que eran huevos de chinche hedionda.
Me quedé en shock; no podía entender cómo habían podido acabar en mi cama. Mi casa está limpia y presto mucha atención al orden.

Lo único que me vino a la mente fue que tal vez mi perro los había traído accidentalmente desde afuera o de un paseo.
Al darme cuenta de que la situación podía ser grave, pedí inmediatamente cita con el médico para que revisara mi salud y asegurarme de que no hubiera picaduras ni infecciones.
Por suerte, todo salió bien. Me siento muy aliviada de haber visto los huevos a tiempo y haber reaccionado de inmediato; de lo contrario, podría haber tenido graves consecuencias.
ver continúa en la página siguiente

Desde entonces, he estado inspeccionando todo cuidadosamente y limpiando periódicamente para evitar que esto vuelva a suceder.
Este incidente me enseñó una lección: permanecer siempre alerta y nunca ignorar las señales sospechosas más pequeñas.
Gracias a todos los que leen estas líneas…. por favor compartan este artículo en facebook con todos mis amigos.