Si tu ratio es demasiado bajo (mucho cobre o poco zinc): ✔️ Agrega alimentos ricos en zinc: ostras, carne alimentada con pasto, carne de cordero, semillas de calabaza, sésamo, lentejas
✔️ Usa formas de zinc como zinc picolinato, bisglicinato o metionina
✔️ Soporta el flujo biliar y el hígado con hierbas amargas (diente de león, alcachofa), aceites de ricino, enemas de café
✔️ Elimina el exceso de cobre: evita utensilios de cobre, reduce las tuberías de cobre (filtro), suspende el DIU de cobre o multivitaminas excesivas
✔️ Aumenta la vitamina A (retinol): aceite de hígado de bacalao, hígado de animales criados en pasto, yemas de huevo
✔️ Añade molibdeno, vitamina C de alimentos enteros y alimentos ricos en azufre para apoyar la desintoxicación del cobre
Si tu ratio es demasiado alto (poco cobre o mucho zinc): ✔️ Revisa tus suplementos — detén o reduce el zinc
✔️ Agrega fuentes naturales de cobre: hígado de res, champiñones, anacardos, cacao, espirulina, aguacate
✔️ Evita la vitamina C sintética (ácido ascórbico sin cofactores) — prefiere la C de alimentos enteros o acerola
✔️ Usa mezclas de minerales traza, no zinc aislado
✔️ Apoya la producción de ceruloplasmina: cobre + retinol (vitamina A) + vitamina C biodisponible
✔️ Considera cobre glicinato en dosis bajas (0.5–2 mg) solo con la guía de un profesional
Pensamientos Finales: No Se Trata Solo de Números — Se Trata de Flujo
El zinc y el cobre no solo están en la sangre, interactúan, amortiguan y regulan entre sí en tiempo real, influyendo en tus emociones, energía, inflamación e inmunidad.
Tu ratio es una instantánea de un ritmo subyacente, influenciado por:
• Lo que comes
• Cómo digieres
• Lo que maneja tu hígado
• Tus hormonas, exposiciones y patrones de estrés
No se trata de alcanzar el “número perfecto”, sino de restaurar la armonía — en tus minerales, tus sistemas y tu vida.