Reemplácelos con grasas estables como ghee, aceite de coco, sebo y mantequilla de animales alimentados con pastura. También refuerce sus defensas antioxidantes y consuma ajo, cebolla y huevos de gallinas camperas. Estos alimentos le dan a su cuerpo los componentes básicos para producir glutatión, el principal sistema de defensa de su cerebro contra el daño que provoca el hierro.
También puede agregar hidrógeno molecular a su rutina cotidiana. El hidrógeno activa el sistema de curación del cuerpo al activar el glutatión, lo cual es muy importante cuando una enfermedad crónica y el estrés oxidativo han desactivado esos sistemas. Ya sea a través de agua rica en hidrógeno o tabletas, este enfoque ayuda a reactivar los sistemas de defensa del cerebro.
Cuando reduce el exceso de hierro, restablece el equilibrio mineral, fortalece sus defensas antioxidantes y protege su cerebro de adentro hacia afuera. Estas estrategias son simples, viables y respaldadas por mecanismos biológicos claros. Primero, haga pruebas, modifique su alimentación y sea constante, su cerebro futuro se lo agradecerá.
Preguntas frecuentes sobre el hierro y la enfermedad de Alzheimer