La sensación constante de tener flema en la garganta es una de las molestias más comunes y, al mismo tiempo, una de las más incomprendidas.
Algunos describen esa incomodidad como un “nudo”, una necesidad frecuente de aclarar la garganta o una presión persistente que no desaparece.
Aunque esta suele ser inofensiva, cuando se vuelve recurrente puede afectar la calidad de vida, el descanso incluso la concentración diaria.
La flema es una sustancia natural producida por el organismo, su función principal es proteger las vías respiratorias, atrapando partículas, polvo y microorganismos antes de que ingresen a los pulmones. El problema aparece cuando se produce en exceso o se vuelve más espesa de lo habitual.
¿Por qué se acumula flema en la garganta?
Existen varias razones por las que una persona puede empezar a sentir más flema de lo normal. En muchos casos, se trata de una respuesta de defensa del cuerpo ante estímulos cotidianos como los siguientes:
– Cambios de temperatura o clima, especialmente ambientes fríos o muy secos
– Alergias estacionales, que estimulan la producción de moco
– Resfriados o infecciones respiratorias leves, incluso después de haberse recuperado
– Exposición al polvo, humo o contaminación
– Reflujo ácido ocasional, que puede irritar la garganta
– Deshidratación, que espesa las secreciones naturales