Algunos elogiaron la dirección artística, señalando que la moda suele traspasar límites y usar metáforas, narrativas e imágenes estilizadas. Otros argumentaron que las modelos infantiles no deberían lucir estilizadas de forma excesivamente adulta.
Los foros de padres debatieron el tema durante meses. Algunos argumentaron que la filmación había difuminado la línea entre el glamour infantil y el glamour adulto.
Los partidarios, sin embargo, argumentaron que el mundo de la moda venía utilizando desde hacía mucho tiempo conceptos temáticos y que las imágenes eran artísticas, no explotadoras.
La conversación destacó cuestiones más amplias ya presentes en la industria: la edad apropiada, el consentimiento, la presión y la percepción pública.
En lugar de alejarse de los focos de atención, Nikayla y su familia aprovecharon la oportunidad para educarse y dialogar.
Su madre ha hablado públicamente sobre proteger a los jóvenes talentos , garantizar entornos de trabajo saludables y establecer límites claros para los niños artistas.
Ya desde adolescente, Nikayla sorprendió al público con su compostura
En las entrevistas, explicó que se sintió apoyada, respetada y comprendida por su equipo, enfatizando que siempre se sintió empoderada para hablar si algo la hacía sentir incómoda.
Esta madurez sólo fortaleció su imagen pública.
Si bien la controversia de Vogue podría haber descarrilado la carrera de la joven modelo, se convirtió en un punto de inflexión que ayudó a pintar a Nikayla como una persona reflexiva y elocuente, consciente de las responsabilidades que conlleva la visibilidad.
Influencia creciente: portadas de revistas, éxito editorial y reconocimiento global
Cuando Nikayla entró en la adolescencia, su carrera ganó aún más impulso.
Apareció en las portadas de Teen Vogue y Jalouse , dos publicaciones que representaban diferentes públicos culturales pero que tenían una cosa en común: la pasión por descubrir talentos emergentes.
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