Los ingredientes también cuentan historias de comercio y viajes. Especias traídas de lejos, técnicas mezcladas entre culturas y productos locales adaptados a nuevas ideas. Por eso muchos platos tradicionales son en realidad el resultado de encuentros entre pueblos.
Cocinar una receta antigua hoy es una forma de conservar identidad. No importa si se hace en una cocina moderna; el gesto de repetir esos pasos conecta generaciones.
Además, estas recetas suelen ser equilibradas y completas. No buscaban impresionar, sino alimentar bien. Por eso siguen funcionando incluso en la vida actual.
Rescatar platos tradicionales no significa vivir en el pasado, sino recordar de dónde venimos y mantener vivas pequeñas partes de nuestra historia diaria.