LOS DOCTORES HABÍAN ABANDONADO AL EMPRESARIO… PERO UN ALBAÑIL HACE ALGO INSÓLITO Y LO SALVA

Los médicos se habían dado por vencido con el empresario, pero un albañil hace algo inusual y lo salva. Rodrigo Morales López llevaba tres semanas en estado catatónico en el Hospital Nuestra Señora de Guadalupe en Ciudad de México. Después de sufrir un colapso durante una reunión de negocios. Los mejores neurólogos del país ya habían intentado todos los tratamientos posibles, pero el poderoso empresario del ramo inmobiliario permanecía inmóvil sin responder a ningún estímulo. Fue entonces cuando Manuel Hernández Ramírez, un albañil que trabajaba en la remodelación del tercer piso, pasó por el corredor y se detuvo frente a la habitación 314.

 

 

Sin que nadie se diera cuenta, se acercó a la puerta de vidrio y se quedó observando al hombre en la cama. Sus ojos se llenaron de lágrimas y susurró algo que solo él podía oír. “Yo conozco a este hombre”, le dijo Manuel a una enfermera que pasaba. “Necesito hablar con su familia.” La enfermera, una mujer de mediana edad llamada Carmen, miró al albañil con desconfianza. Manuel tenía alrededor de 50 años. usaba una gorra café desgastada y sus manos callosas contaban la historia de décadas trabajando con cemento y ladrillo.

“Señor, el hospital no permite visitas de personas que no sean de la familia”, explicó Carmen notando la emoción sincera en el rostro del hombre. “Por favor, señora. Yo sé quién es él. Trabajamos juntos hace mucho tiempo. Tal vez yo pueda ayudar. ” En ese momento, Daniela Morales Gutiérrez, hija de Rodrigo, llegaba al hospital para una visita más sin esperanzas. A sus años había asumido temporalmente los negocios de su padre, pero sentía el peso de la responsabilidad aplastando sus hombros.

Leave a Comment