Mi abuela caminaba todos los días.
Dormía bien.
Rara vez se enfermaba.
Nunca decía que era una “cura”.
Siempre repetía:
“No es magia… es constancia.”
Y jamás lo tomaba cuando estaba enferma.
Lo hacía cuando estaba sana.
Ahí estaba el verdadero secreto.
Importante
Este hábito es tradicional y natural, pero no reemplaza tratamientos médicos.
Si ya tomas medicación para la presión, no debes suspenderla sin consultar a un profesional.
Sin embargo, muchas personas hoy están recuperando pequeñas costumbres antiguas para acompañar su bienestar diario.
A veces, la medicina moderna avanza…
y otras veces simplemente redescubre lo que las abuelas nunca olvidaron.