lavarse la cara con agua muy caliente. El calor elimina la barrera natural protectora y la piel pierde humedad durante la noche.
Algunas rutinas antiguas utilizaban ingredientes muy simples para ayudar a retener agua en la piel.
Una mezcla suave de gel de aloe vera natural con unas gotas de aceite de almendras crea una capa ligera que ayuda a mantener la hidratación durante horas sin obstruir los poros.
No es un tratamiento milagroso ni reemplaza cuidados médicos, pero muchas personas notan la piel más flexible y luminosa tras varios días de uso nocturno.
Aplicar una capa fina antes de dormir, sobre piel limpia y ligeramente húmeda, suele ser suficiente.
A veces la piel no necesita algo más fuerte…
solo necesita recuperar el agua que perdió.