El resultado fue muy distinto al esperado. La nueva imagen, rápidamente apodada en redes sociales como “Monkey Christ”, provocó una oleada de reacciones que oscilaron entre la sorpresa, el humor y la incredulidad.
Y entonces ocurrió algo que nadie pudo prever.
De Borja al mundo entero
En cuestión de días, la imagen del nuevo “Ecce Homo” se convirtió en un fenómeno viral internacional. Medios de comunicación de todo el mundo hablaron del caso. Memes, parodias, camisetas y referencias culturales inundaron Internet.
Lejos de desaparecer, el fresco atrajo a miles de visitantes a Borja, transformando al pequeño municipio en un inesperado destino turístico. El impacto económico fue notable, y el “Ecce Homo” pasó de ser una obra olvidada a un símbolo cultural contemporáneo.
En medio de esa atención global, Cecilia Giménez se convirtió, sin buscarlo, en una figura reconocida mundialmente.
Una fama inesperada y una actitud serena
A pesar de la presión mediática y de las críticas iniciales, Cecilia siempre mantuvo una actitud discreta y serena. En entrevistas posteriores, explicó que su único objetivo había sido conservar una imagen religiosa que sentía como parte de su vida cotidiana.
Con el tiempo, la percepción pública cambió. Muchos comenzaron a ver en ella no un error, sino una historia profundamente humana: la de una mujer mayor, actuando desde el cariño, en una era dominada por la exposición digital y el juicio inmediato.
Su caso abrió debates sobre el valor del arte, la intención frente al resultado y el poder transformador —y a veces implacable— de las redes sociales.