Establecer prioridades claras
Aprender a decir “no” sin culpa
Delegar tareas en casa y en el trabajo
Reservar tiempo personal
Y aquí está la verdad que merece ser dicha…
Las mujeres son fuertes
Equilibrar familia y trabajo no es fácil. Requiere organización, resiliencia y una enorme fortaleza emocional. Cada pequeño logro cuenta y merece reconocimiento.
Cuidarse no es egoísmo, es supervivencia.