“No es pereza: cuando no puedes concentrarte ni tener ganas de nada, tu cerebro está agotado.”
Antes eras productivo.
Tenías ideas, energía, ganas.
Ahora te cuesta incluso empezar tareas simples.
Olvidas cosas, te distraes fácil y sientes que tu cabeza está nublada.
Esto se llama niebla mental.
No ocurre porque seas flojo.
Ocurre porque tu cerebro está saturado de estímulos.
El exceso de pantallas, notificaciones, estrés y falta de sueño profundo afectan los neurotransmisores responsables de la atención y la motivación (dopamina y acetilcolina).
Tu cerebro entra en modo ahorro de energía.
Por eso:
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procrastinas
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te cuesta decidir
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no disfrutas lo que antes te gustaba
No te falta voluntad.
Te falta recuperación neuronal.
La motivación no vuelve con presión…
vuelve con descanso real.