No es una mirada directa siempre. A veces aparta los ojos cuando lo descubres.
La persona no solo te ve… te observa. El cerebro presta más atención a lo que considera valioso.
5. Le importa cómo reaccionas
Si te ríes, se relaja.
Si estás serio, cambia su actitud.
Tu estado emocional afecta el suyo más de lo habitual.
6. Busca proximidad física sin darse cuenta
Se sienta cerca, se coloca a tu lado en grupo o crea oportunidades para coincidir. No siempre es consciente. Es un comportamiento natural de atracción psicológica.
7. Se pone un poco nervioso contigo
Puede hablar más rápido, equivocarse en palabras o comportarse diferente a como es normalmente. No es inseguridad general… es interés específico.
Conclusión
Cuando alguien te gusta, no puedes evitar pensar en esa persona.
Y cuando piensas mucho en alguien, tu comportamiento cambia aunque intentes ocultarlo.
Las personas pueden controlar lo que dicen,
pero casi nunca logran controlar lo que hacen repetidamente.
Por eso, muchas veces, antes de escuchar un “me gustas”…
ya lo estabas viendo desde hace tiempo.