El desorden en casa crea ruido en la mente. Cuando todo está fuera de lugar, cuesta más relajarse y concentrarse.
No necesitas ordenar todo en un día. Empieza por un solo cajón o una sola estantería. Pequeños logros motivan a seguir.

Tira o dona lo que no uses. Guardar cosas “por si acaso” llena la casa sin necesidad.
Busca un sitio fijo para cada objeto. Cuando todo tiene su lugar, ordenar es más fácil y rápido.
Dedicar solo diez minutos al día a ordenar evita grandes acumulaciones de desorden.

Un espacio limpio y simple ayuda a sentir más calma y control.