Ver a un animal en esa situación no deja indiferente a nadie. Los perros no entienden de muerte como lo hacemos los humanos, pero sí saben de ausencia, de vacío y de vínculos que no se rompen aunque la persona ya no esté físicamente. Ese gesto de permanecer allí, sobre la tierra que cubre a su compañero, refleja un amor tan puro que nos invita a reflexionar sobre la fidelidad y el verdadero significado de la palabra “amistad”.
profundos. Para el perro, ese espacio ya no es solo una tumba: es el último lugar donde estuvo con su dueño, es un punto de encuentro, un refugio donde todavía percibe su aroma, su esencia, ese vínculo invisible que los mantuvo unidos en vida.