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Manteca de Karité: Este ingrediente es conocido por sus propiedades hidratantes y reparadoras. La manteca de karité es rica en vitaminas A, E y F, lo que ayuda a mantener la piel suave y protegida.
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Aceite de Coco: El aceite de coco es un excelente hidratante y tiene propiedades antibacterianas y antiinflamatorias, lo que lo hace perfecto para tratar piel seca o irritada.
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Aceite de Almendras: Este aceite es ideal para calmar la piel sensible, mejorar la elasticidad y reducir la aparición de manchas o cicatrices.
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Aceite Esencial de Lavanda: Aporta un aroma relajante y es excelente para calmar la piel inflamada o irritada.
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Miel Orgánica: La miel es un humectante natural que atrae la humedad hacia la piel, dejándola suave y suave. También tiene propiedades antibacterianas que ayudan a prevenir imperfecciones.
Paso a Paso:
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Derretir la Manteca de Karité:
Coloca la manteca de karité en un recipiente pequeño y ponla en el microondas durante 15-20 segundos, o derrítela a baño maría. La manteca de karité debe volverse líquida para que sea más fácil mezclarla con los otros ingredientes. -
Mezclar los Ingredientes:
Una vez derretida la manteca de karité, agrega el aceite de coco y el aceite de almendras. Revuelve bien hasta que todos los ingredientes se mezclen perfectamente. -
Añadir la Miel y el Aceite Esencial:
Agrega la miel orgánica y las gotas de aceite esencial de lavanda (si lo deseas). La miel se integrará mejor si la mezcla está un poco tibia. -
Dejar Enfriar y Reposar:
Deja que la mezcla repose durante unos 20-30 minutos. Una vez que se haya enfriado, la crema se espesará, creando una textura rica y suave. -
Almacenar la Crema:
Coloca la crema en un recipiente limpio y cerrado, y guárdalo en un lugar fresco y seco. Esta crema casera se puede utilizar durante varias semanas.