No quiere perderte, pero tampoco quiere comprometerse. Tu mensaje le alegra el momento, pero tu ausencia no le preocupa.
3. Se acostumbró a tu presencia
Cuando siempre estás disponible, la otra persona deja de hacer esfuerzo. No por maldad, sino por costumbre. El cerebro humano valora más lo que puede perder.
4. Mantiene la puerta abierta sin entrar
Algunas personas no desean una relación, pero tampoco desean cerrarla. Mantienen el contacto mínimo para no romper el vínculo.
La señal más clara no es cómo te responde… es si te busca.
El interés real tiene iniciativa.
La atención ocasional solo tiene respuesta.
No confundas educación con importancia.
Quien quiere hablar contigo… también empieza la conversación.
A veces no estás pidiendo demasiado.
Solo estás pidiéndolo a la persona equivocada.