Factores que pueden ocasionar congestión hepática o de la vesícula
-
Alimentación poco saludable: consumo de comida chatarra, azúcares, carbohidratos refinados y almidones aumenta la carga grasa en el hígado y deteriora la calidad de la bilis.
Supermercados -
Desequilibrios hormonales: especialmente en mujeres con predominancia estrogénica asociada a anticonceptivos o terapia hormonal.
-
Medicamentos: como estatinas, antibióticos y antidepresivos, pueden alterar la función hepática y la producción de bilis.
-
Alcohol en exceso: daña el hígado e interfiere en su capacidad de producir bilis adecuada.
-
Deficiencias de nutrientes: falta de zinc, magnesio y otros nutrientes esenciales para la producción óptima de bilis.
¿Cómo aliviar el dolor crónico en cuello y hombros?
Cambios en la dieta y estilo de vida
ver continúa en la página siguiente
-
Evitar alimentos procesados: eliminar azúcares, harinas refinadas y grasas poco saludables.
Supermercados -
Alimentos que favorecen la producción de bilis: incorporar nutrientes que ayuden a mantener la bilis fluida. La taurina, por ejemplo, es un componente clave.
-
Alimentos buenos para el hígado: vegetales, proteínas magras y grasas saludables fortalecen la función hepática.
Suplementos (siempre bajo supervisión médica)
-
TUDCA (ácido tauroursodeoxicólico): puede ayudar a fluidificar la bilis y reducir la acumulación de grasa en el hígado.
-
Taurina: favorece la producción de sales biliares.
Auto-test para identificar dolor referido
ver continúa en la página siguiente
Un método sencillo que puede darte pistas sobre si tu dolor está siendo causado en realidad por la vesícula o el hígado:
-
Coloca tu mano justo debajo de las costillas del lado derecho (donde están la vesícula biliar y el hígado).
-
Aplica presión continua sobre un punto sensible o un “nudo”.
-
Si al aplicar presión sientes alivio inmediato en el cuello o el hombro, es probable que el dolor sea referido desde esa zona.
Conclusión:
Muchos padecen dolor crónico en cuello y hombros sin identificar la causa real. En lugar de seguir tratando solo los síntomas, puede ser útil explorar si la raíz del problema proviene de ámbitos como la vesícula biliar o el hígado.
El enfoque adecuado incluye revisar la alimentación, equilibrar nutrientes e incluso considerar suplementos específicos. Y si ese auto-test sugiere que el dolor es referido, consulta con un profesional de salud para una evaluación integral.