Nuestro cuerpo y mente tienen el poder de enviar señales cuando algo anda mal. A veces optamos por aceptar estas advertencias, y otras veces, simplemente las ignoramos.
Estar atentos a estas señales, a menudo sutiles, puede llevar a la detección temprana de una enfermedad y aumentar las posibilidades de combatirla con éxito.
Por supuesto, siempre que sintamos que algo anda mal, debemos consultar a un médico.
A continuación, se presentan algunas de las primeras señales que nos alertan sobre la presencia de cáncer en nuestro cuerpo.
Pérdida de peso inesperada

Si bien a la mayoría nos encanta estar delgados y perdemos peso incluso cuando no estamos contentos con nuestra apariencia, una pérdida de peso repentina sin realizar cambios en la dieta o el estilo de vida puede indicar la presencia de cáncer. Esto es especialmente cierto si la pérdida de peso es significativa y se produce en un corto período de tiempo.
Las posibles formas de cáncer asociadas con una pérdida de peso inexplicable incluyen cáncer de estómago, páncreas o hígado (que afecta la digestión y el metabolismo), cáncer de pulmón o esófago (que interfiere con la deglución y el apetito) y cánceres de sangre como leucemia y linfoma (que afectan el metabolismo y la función inmunológica).