El aceite de oliva es un alimento básico en millones de hogares españoles. Se utiliza para cocinar, aliñar ensaladas y preparar platos tradicionales desde hace generaciones. Pero ¿qué ocurre realmente en el cuerpo cuando se consume aceite de oliva a diario? La respuesta va mucho más allá del sabor.
Diversos estudios y expertos en nutrición coinciden en que el aceite de oliva virgen extra puede aportar numerosos beneficios para la salud cuando se consume con moderación y dentro de una dieta equilibrada.
A continuación, te explicamos qué efectos puede tener en tu organismo su consumo habitual.
1. Ayuda a cuidar el corazón
Uno de los beneficios más conocidos del aceite de oliva es su relación con la salud cardiovascular.
El aceite de oliva virgen extra es rico en grasas monoinsaturadas, especialmente ácido oleico, que puede ayudar a:
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Reducir el colesterol LDL (conocido como “colesterol malo”)
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Aumentar el colesterol HDL (“colesterol bueno”)
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Mejorar la circulación sanguínea
Por este motivo, es uno de los pilares de la dieta mediterránea, asociada a un menor riesgo de enfermedades del corazón.
2. Tiene efecto antiinflamatorio
El aceite de oliva contiene polifenoles, compuestos naturales con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
Consumido de forma regular, puede ayudar a:
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Reducir la inflamación crónica
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Aliviar molestias articulares leves
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Proteger las células frente al daño oxidativo
Este efecto es especialmente interesante para personas con inflamación digestiva o molestias musculares frecuentes.