3. Favorece una buena digestión
Muchas personas notan mejoras en su digestión cuando incluyen aceite de oliva de calidad en su alimentación diaria.
Entre sus posibles efectos destacan:
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Estimular el funcionamiento del sistema digestivo
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Facilitar el tránsito intestinal
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Ayudar a prevenir el estreñimiento leve
Por eso, en algunas culturas se recomienda tomar una pequeña cantidad en ayunas, siempre que no exista contraindicación médica.
4. Puede ayudar a controlar el azúcar en sangre
Algunos estudios sugieren que el aceite de oliva puede mejorar la sensibilidad a la insulina, lo que resulta beneficioso para:
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Personas con riesgo de diabetes tipo 2
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Quienes buscan mantener niveles estables de glucosa
Además, añadir aceite de oliva a las comidas puede ayudar a reducir los picos de azúcar tras comer.
5. Contribuye a una piel más saludable
El consumo habitual de aceite de oliva también puede reflejarse en el aspecto de la piel.
Gracias a su contenido en vitamina E y antioxidantes, puede ayudar a:
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Mantener la piel más hidratada
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Protegerla frente al envejecimiento prematuro
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Mejorar su elasticidad
No se trata de un efecto inmediato, pero sí de un beneficio a medio y largo plazo.