Un impulso para la presión arterial
Este vegetal contiene compuestos llamados ftálidos, que favorecen la relajación de las paredes de los vasos sanguíneos. Esto puede ayudar a mejorar la circulación y a mantener la presión arterial en niveles saludables. No es casualidad que muchas dietas para hipertensos incluyan el apio como parte de la alimentación diaria.

Efecto antiinflamatorio natural
Gracias a sus antioxidantes y compuestos vegetales, el apio tiene propiedades antiinflamatorias que pueden ser de gran ayuda para personas con dolores articulares, artritis o inflamación crónica. Incluirlo en la dieta de manera constante podría aliviar molestias y mejorar la movilidad con el tiempo.
Un snack que cuida la línea
Si buscas un refrigerio bajo en calorías y que además te mantenga satisfecho, el apio es perfecto. Un tallo grande apenas aporta calorías, pero sí brinda fibra y agua que generan sensación de saciedad. Es ideal para picar entre comidas sin miedo a romper la dieta.

Amigo del corazón
El apio también contribuye a reducir los niveles de colesterol LDL (el llamado colesterol “malo”), gracias a su fibra y antioxidantes. Esto, combinado con su apoyo a la presión arterial, lo convierte en un alimento protector del sistema cardiovascular.
Apoyo para los riñones
Su acción diurética natural ayuda a que el cuerpo elimine el exceso de líquidos y sodio, algo que favorece la salud renal. Por eso, tomar un jugo de apio en ayunas o incorporarlo en ensaladas es una costumbre popular para quienes buscan “limpiar” el organismo.

Beneficios para la piel
Por su contenido en vitamina C y otros antioxidantes, el apio también ayuda a mantener la piel más luminosa y saludable. Además, al mejorar la hidratación y la eliminación de toxinas, contribuye a reducir problemas como la sequedad o el aspecto apagado.