El arte de cocinar lento: cómo preparar un guiso tradicional lleno de sabor

En una época donde todo parece tener que ser rápido, el guiso tradicional nos recuerda que algunas de las mejores cosas necesitan tiempo. Cocinar lento no es perder horas, es ganar sabor, textura y profundidad. Un buen guiso casero transforma ingredientes simples en un plato completo, reconfortante y lleno de aromas que invaden toda la casa.

La base de un buen guiso es el sofrito. Esta primera etapa define gran parte del resultado final. Cebolla, ajo y una verdura aromática como pimiento o zanahoria, cocinados a fuego medio con un poco de aceite, liberan azúcares naturales y crean un fondo de sabor intenso. No hay que tener prisa: cuando la cebolla se vuelve dorada y suave, sabemos que vamos por buen camino.

Después viene el ingrediente principal. Puede ser carne de res en cubos, pollo troceado o incluso legumbres como garbanzos o lentejas si se prefiere una versión sin carne. Sellar primero la carne en la misma olla ayuda a conservar sus jugos y aporta notas tostadas que enriquecen el conjunto.

Beef stew in a cast iron skillet.

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