Durante mucho tiempo yo pensaba que el cansancio era normal con la edad.
Me despertaba sin energía, tenía el abdomen inflamado después de comer y, aunque comiera poco, sentía pesadez casi todo el día.
Lo más extraño era que a veces tenía antojos de azúcar por la noche y digestiones muy lentas.
Probé vitaminas, suplementos y dietas…
pero el problema volvía.
Hasta que una señora mayor del vecindario me dijo algo muy simple:
“Muchas enfermedades no empiezan en el corazón… empiezan en el intestino.”
Luego me habló de una planta común que casi todos conocemos, pero casi nadie usa correctamente.
La planta de la que hablaba
La espinaca.
Sí, algo tan simple como las hojas verdes que vemos en el mercado.
Pero no se trata de comerla cocida como acompañamiento.
El secreto está en cómo se prepara.
¿Por qué el intestino es tan importante?
El intestino no solo digiere alimentos.
También controla:
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parte del sistema inmune
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la inflamación del cuerpo
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la absorción de nutrientes
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incluso el estado de ánimo
Cuando está saturado de toxinas o bacterias dañinas, el cuerpo lo refleja:
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gases
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estreñimiento
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hinchazón abdominal
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fatiga
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piel apagada
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mal aliento
Y el hígado trabaja el doble intentando filtrar todo eso.
Qué contiene esta planta