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Coloca una cucharada pequeña de aceite en la boca.
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No lo tragues.
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Muévelo lentamente entre los dientes durante 2–3 minutos.
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Escúpelo (no en el lavabo, mejor en un papel o basura).
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Después cepíllate normalmente.
Eso es todo.
¿Por qué funciona?
Muchas manchas no están dentro del esmalte, sino adheridas sobre la superficie.
El aceite tiene una propiedad especial:
se une a la grasa de la placa bacteriana.
La placa funciona como un pegamento microscópico donde se adhieren:
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café
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té
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refrescos
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tabaco
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colorantes de alimentos
Al disolver esa película, el esmalte natural vuelve a reflejar la luz mejor.
Por eso los dientes parecen más claros sin haberlos “blanqueado” realmente.
Además, muchas personas notan:
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aliento más fresco
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menos sensación áspera en los dientes
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encías más calmadas
Lo importante