1. Técnica Pomodoro
Es una técnica sencilla que utiliza un temporizador para mejorar la concentración. Consiste en alternar periodos cortos de estudio con descansos, lo que ayuda a mantener la atención y evitar el agotamiento.
Según la revista Behavioural Sciences, que analizó la eficacia de técnicas como la autorregulación, el método Pomodoro y el flowtime en estudiantes, se observaron resultados prometedores.
Cómo aplicarla:
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Configura un temporizador por 25 minutos y trabaja en una sola tarea.
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Cuando suene el temporizador, toma un descanso de 5 minutos para relajarte, estirarte o beber agua.
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Después de cuatro ciclos, toma un descanso más largo de entre 15 y 30 minutos.
2. Microdescansos
Los microdescansos ayudan a mejorar la concentración, reducir la fatiga mental y potenciar el aprendizaje. Estudiar de forma intensiva justo antes de los exámenes puede provocar una sobrecarga cognitiva.
Según Frontiers in Psychology, los microdescansos ayudan a mantener la concentración cuando es necesario completar muchas tareas en poco tiempo.
Cómo incorporarlos:
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Elabora una lista de tareas y programa pequeños descansos cada hora.
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Aprovecha esos momentos para hacer estiramientos, beber agua o realizar una actividad física ligera.
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Recompénsate al finalizar una sesión de estudio para reforzar la atención y la motivación.