La práctica de sentarse en silencio y observar la respiración puede mejorar notablemente la capacidad de atención. Un metaanálisis sobre mindfulness demostró que mejora el control atencional y reduce las distracciones.
Consejos prácticos:
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Al despertar, dedica unos minutos a sentarte en silencio y meditar.
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Incluso 5 minutos diarios, practicados de forma constante, pueden mejorar el funcionamiento cognitivo diario.
4. Actividad física
El cuerpo humano está diseñado para moverse, y la actividad física no solo mejora la atención, sino que también aumenta el flujo sanguíneo y la concentración.
Según Sports Medicine and Health Science, realizar actividad física durante los descansos mejora la atención y los resultados del aprendizaje.
Cómo integrarla en tu rutina:
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Comienza el día con algún tipo de movimiento para estimular la liberación de endorfinas y mejorar el estado de ánimo.
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Elige ejercicios sencillos que puedas realizar a diario para mantener la constancia.
5. Desintoxicación digital
Reducir el uso de dispositivos digitales es una forma eficaz de mejorar la atención, ya que permite al cerebro descansar de la estimulación constante.
Según el World Journal of Advanced Research and Reviews, practicar una desintoxicación digital de forma regular mejora la regulación emocional y la productividad, especialmente en jóvenes de entre 18 y 25 años.
Recomendaciones prácticas:
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Establece uno o varios días a la semana sin pantallas.
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Controla tu tiempo diario frente a dispositivos y fija límites para reducir la fatiga mental.