Precalienta el horno a 160°C (320°F).
Coloca el molde con el relleno de queso en el horno y hornea durante unos 50-60 minutos, o hasta que la tarta se haya cuajado y ligeramente dorado por encima. La tarta debería estar firme pero un poco temblorosa en el centro.
Deja enfriar a temperatura ambiente y luego refrigérala durante al menos 4 horas, preferiblemente toda la noche.