Muchas veces abrimos la nevera, buscamos algo dulce o picamos entre comidas pensando que tenemos hambre. Pero en realidad, no siempre es hambre física.
A veces es cansancio mental, estrés, aburrimiento o simplemente la necesidad de hacer una pausa.
Y el cerebro, buscando alivio rápido, encuentra en la comida una forma fácil de conseguirlo.
¿Hambre real o hambre emocional?
El hambre física suele aparecer poco a poco.
El hambre emocional o mental suele ser más repentina.
Algunas señales que pueden ayudarte a diferenciarlas:
Hambre física
- Aparece gradualmente
- Aceptas diferentes alimentos
- Sientes señales físicas (vacío, ruidos estomacales)
Hambre emocional
- Aparece de golpe
- Suele buscar algo específico
- Muchas veces aparece con estrés o aburrimiento
Tu cerebro también se cansa
No solo se cansa el cuerpo.
La saturación mental puede aparecer por: