Cuando el frío aprieta o cuando el cuerpo pide calma, pocos platos reconfortan tanto como la sopa de ajo castellana. Es humilde, económica y lleva siglos calentando los hogares de España. Con pan duro, unos dientes de ajo, pimentón y huevo, se construye un manjar de los dioses.
Ingredientes (para 4 personas):
8 dientes de ajo
100 g de pan duro en rebanadas
2 cucharaditas de pimentón dulce
1 litro de caldo de pollo o agua
4 huevos
Aceite de oliva virgen extra
Sal al gusto
Opcional: unas tiras de jamón serrano
Elaboración tradicional:
1.
Dora el ajo: Pela los dientes de ajo y córtalos en láminas. Fríelos en una cazuela con aceite de oliva a fuego medio. Cuando estén dorados (no quemados, o amargarán), retíralos y resérvalos.
2.
Tuesta el pan: En el mismo aceite aromatizado, fríe las rebanadas de pan hasta que estén crujientes y doradas por ambos lados. Sácalas y resérvalas también.
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