Sopa de Ajo Castellana: El Caldo de Tu Abuela Que Cura el Alma en Cada Cucharada 

3.

El pimentón: Con el fuego bajo, añade el pimentón dulce al aceite y remueve rápidamente durante unos segundos. Cuidado, porque se quema con facilidad.

4.

Añade el caldo: Vierte el caldo caliente de golpe y remueve bien para que se disuelva el pimentón. Sube el fuego y deja que rompa a hervir.

5.

Monta la sopa: Incorpora el pan frito y los ajos dorados. Cocina a fuego lento durante unos diez minutos para que el pan se deshaga parcialmente y espese el caldo.

6.

Los huevos: Hay dos formas tradicionales: puedes cascar los huevos directamente en la cazuela y dejar que cuajen a fuego muy lento, o batirlos ligeramente y verterlos en hilo mientras remueves, como si fueran una sopa de ajo con “hilos” de huevo.

7.

Sirve bien caliente: Reparte en cuencos de barro si los tienes, que conservan el calor maravillosamente.

El toque final: Si quieres elevarla un poco más, fríe unas tiras de jamón serrano hasta que estén crujientes y úsalas como guarnición encima de cada plato.

Curiosidad: En algunos pueblos de Castilla, esta sopa se tomaba al alba, antes de salir a trabajar los campos, para aguantar horas de frío intenso.

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