¿Por Qué Algunas Personas Nunca Parecen Recibir Picaduras de Mosquito Mientras Otras Terminan Cubiertas de Ronchas?

Imagina una tarde de verano. Dos personas están sentadas una al lado de la otra en una terraza. Al final de la noche, una de ellas tiene los brazos y las piernas llenos de picaduras, mientras que la otra parece haber pasado completamente desapercibida para los mosquitos.

¿Te ha ocurrido alguna vez?

Durante años, muchas personas han creído que se trata simplemente de mala suerte. Sin embargo, la ciencia ha descubierto que los mosquitos no eligen a sus víctimas al azar. De hecho, estos pequeños insectos son mucho más selectivos de lo que imaginamos y pueden sentirse especialmente atraídos por determinadas personas debido a factores biológicos muy concretos.

Los Mosquitos Son Cazadores Sorprendentemente Sofisticados

Aunque solemos considerarlos simples insectos molestos, los mosquitos poseen sistemas de detección extremadamente sensibles.

Las hembras, que son las responsables de las picaduras, utilizan una combinación de señales para localizar a sus objetivos:

  • El dióxido de carbono que exhalamos.
  • El calor corporal.
  • Los olores naturales de la piel.
  • La humedad producida por el sudor.
  • Determinadas sustancias químicas presentes en nuestro organismo.

Para un mosquito, cada persona emite una especie de “firma química” única.

El Dióxido de Carbono: Una Señal Imposible de Ignorar

Cada vez que respiramos, liberamos dióxido de carbono al aire. Los mosquitos son capaces de detectar este gas desde varios metros de distancia.

Las personas que producen mayores cantidades de dióxido de carbono suelen resultar más atractivas para estos insectos. Por esta razón, los adultos suelen recibir más picaduras que los niños.

También es frecuente que los deportistas o las personas que realizan actividad física atraigan más mosquitos, ya que su respiración se vuelve más intensa.

 

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